Education and Religion

It is fascinating to read in the history of the sciences how knowledge was increasing thanks to the inquisitory mind of the human being. The curiosity to understand and rationally explain natural phenomena led to the creation of a scientific methodology that responds to the way we learn. Observation is, without a doubt, the first spark that shines to unleash curiosity and seek explanations that answer to reason. But this was not the case in the past when, due to the lack of a rational methodology, the first human beings sought explanations outside nature, outside a procedure that responded to natural laws. Knowledge of these natural laws did not exist before. Without the knowledge of electricity, an electric shock must have been a mystery of the gods, and the thunder that followed the lightning was possibly the cry of a god manifesting  itself among lightning, thunder, and voices (Revelation 11.19; 16.18). This interpretation and the primitive fear of the human being were the perfect combination for the marriage of politics and religion. It came to be understood that, one needed the other to exercise dominion over people’s minds. On one occasion, Duchess Christina of Lorraine, mother of the Duke of Tuscany, had expressed concern that Galileo’s ideas were inconsistent with the word revealed by God, to which Galileo replied that the book of nature and the book of scripture could never be in conflict. This expression of Galileo became the doctrine of “the two books.”1.  Today we discover that, in modern religious fundamentalism, the Bible is understood as the first book, and the second book being nature. It’s like changing the historical order thoughtlessly. Something like putting on your shoes first and then putting on your stockings. There are modern attitudes that persist  in  trying to perpetuate religious thought.  In the struggle to impose creationism as science in schools in the United States, it had reached the point of suggesting a modification of the irrational number π, from 3,1416 to 3,000, “partly because it was simpler to use, and partly because the Bible describes Solomon’s vase as three times more  around  than  across”2 The text referred to by the author is in 1 Kings 7.23

Twenty-four years before the birth of Galileo Galilei (1564-1642), the Society of Jesus, known as the Jesuits, was founded by Pope Paul III, who dedicated themselves to rescuing the Catholic Church from weakening and possible disappearance in Europe, due to the push of the Reformation. At first the Jesuits were not for science or mathematics, or for a free exchange of ideas. Their attitude changed over time, understanding that through an educational system they could maintain hegemony and power; an educational system that could be attended by the ruling classes of the time so as not to lose them by seeking knowledge in other institutions. As Jerome Nadal S.J. suggested in 1567, saying, “For us lessons and school exercises are a kind of hook with which we fish for souls It was later that they created universities to counter the Reformation, and today they have high quality educational centers and among them there are scientists in all areas, evolving from a sect at the service of the Pope, intolerant of new ideas and whose sole purpose was to preserve the dogmas of the Catholic church. If Ignatius of Loyola were to be resurrected, he would not recognize the sect he formed in his time. Many Protestant churches have advanced educational institutions, where scientific research is done, but following in the footsteps of the origin of the Society of Jesus, whose sole purpose  was  to perpetuate  the literal and mythological interpretation of the Scriptures.  Protestants and Catholics all, we have escaped from being the center of the universe, but all our educational systems remain boats from where we throw the hook “with which we fish for souls”.

1Alexander, Amir.  Infinitesimal.  How a dangeorus Mathematical Theory shaped the Modern World.  2014.(83)

2Nelkin, Dorothy.  The Creation Controversy.  Science or Scripture in the Schools.  1982. (31)

Spanish translation.

Es fascinante leer en la historia de las ciencias cómo el conocimiento fue aumentando gracias a la constate mente inquisitoria del ser humano. La curiosidad por entender y explicar en forma racional los fenómenos naturales, llevaron a la creación de una metodología científica que responde a la forma de cómo aprendemos. La observación es, sin lugar a dudas, la primera chispa que brilla para desatar la curiosidad y buscar por explicaciones que respondan a la razón. Pero esto no fue así en el pasado cuando, por la falta de una metodología racional, los primeros seres humanos buscaron explicaciones fuera de la naturaleza, ajena a un procedimiento que respondiera a las leyes naturales. El conocimiento de estas leyes naturales no existía antes. Sin el conocimiento de la electricidad, una descarga eléctrica debía de ser un misterio de los dioses, y el trueno que le seguía al relámpago, era posiblemente, el grito de un dios que se manifestaba entre relámpagos, truenos y voces (Apocalipsis 11.19; 16.18). Esta interpretación y el temor primitivo del ser humano, eran la combinación perfecta para el matrimonio de la política con la religión. Se llegó a entender que, la una necesitaba a la otra para ejercer dominio sobre las mentes de la gente. En alguna ocasión, la duquesa Christina de Lorraine, madre del duque de Toscana, había expresado su preocupación de que las ideas de Galileo eran inconsistentes con la palabra revelada por Dios, a lo que Galileo respondió que el libro de la naturaleza y el libro de las Escrituras nunca podían estar en conflicto. Esta expresión de Galileo se convirtió en la doctrina de “los dos libros”1. Hoy descubrimos que, en el fundamentalismo religioso moderno, se entiende a la Biblia como el primer libro, siendo el segundo libro la naturaleza. Es como cambiar el orden histórico irreflexivamente. Algo así como calzarse primero y después ponerse las medias. Hay actitudes modernas que persisten en tratar de perpetuar el pensamiento religioso. En la lucha por imponer el creacionismo como ciencia en las escuelas en los Estados Unidos, se había llegado hasta el punto de sugerir una modificación del número irracional π, de 3.1416 a 3.000, “en parte porque era más simple de usar, y en parte porque la Biblia describe el vaso de Salomón como tres veces más alrededor que a través”2 El texto al que se refiere el autor está en 1 Reyes 7.23

Veinticuatro años antes del nacimiento de Galileo Galilei (1564-1642), fue fundada la Sociedad de Jesús, conocida como los Jesuitas, por el Papa Paulo (Pablo) III, quienes se dedicaron a rescatar a la iglesia católica de debilitación y posible desaparición en Europa, debido al empuje de la Reforma. Al principio los jesuitas no estaban por la ciencia o las matemáticas, o por un intercambio libre de ideas. Su actitud cambió con el tiempo al entender que a través de un sistema educativo podían mantener la hegemonía y el poder; un sistema educativo al que podían asistir las clases dominantes de la época para no perderlos al buscar conocimiento en otras instituciones. Así lo sugirió Jerónimo Nadal S.J. en 1567 al decir: “Para nosotros las lecciones y los ejercicios escolares son una especie de anzuelo con el cual pescamos por almas”1. Fue más tarde que crearon universidades para contrarrestar la Reforma, y hoy tienen centros educativos de alta calidad y entre ellos hay científicos en todas las áreas, evolucionando de una secta al servicio del Papa, intolerantes de ideas nuevas y que tenía como único fin preservar los dogmas de la iglesia católica. Si Ignacio de Loyola resucitara, no reconocería la secta que formó en su tiempo. Muchas iglesias protestantes tienen instituciones educativas avanzadas, donde se hace investigación científica, pero siguiendo los pasos del origen de la Sociedad de Jesús, cuyo único fin era el de perpetuar la interpretación literal y mitológica de las Escrituras.  Protestantes y católicos todos, hemos escapado de ser el centro del universo, pero todos nuestros sistemas educativos siguen siendo botes desde donde tiramos el anzuelo “con el cual pescamos por almas”.

1Alexander, Amir. Infinitesimal. How a dangerous Mathematical Theory shaped the Modern World. 2014.(83)

2Nelkin, Dorothy. The Creation Controversy. Science or Scripture in the Schools. 1982. (31)    

Published by pkrumbein

Retired Physics/Astronomy teacher and instructor. Master in Physics Education and Master in Astronomy and Astrophysics. My interests are in reading and writing.

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